Con la idea de crear un juego del que se pueda disfrutar y aprender al mismo tiempo. Y con la apasionante interacción de los jugadores, puede que de aquí salga un libro que merezca la pena leer, una aventura épica que se escriba con el esfuerzo de los héroes.
A continuación un fragmento de la introducción del manual básico del juego:
La Isla de los
Bienaventurados es en realidad un lugar remoto del mar Egeo, una isla donde los
dioses tienen aislados del mundo a hombres y mujeres de una edad antigua ajenos
a cualquier intervención exterior. Los dioses la utilizan para sus descansos,
sus escapadas y, algunos, para sus infidelidades. Pues bien es sabido en
aquella isla: “todo lo que pase dentro, no cuenta fuera”.
Un día que Hermes, Apolo,
Artemisa y Atenea quedaron para tomar unos nuevos vinos con algunos lugareños
pasó lo que cambiaría el destino de la isla y daría origen a este juego.
Hermes, a sabiendas que el
oráculo Epimedes guardaba celosamente secretos de los lugareños. Retó a los
dioses que le acompañaban a un inofensivo juego. Embriagarían a Epimedes y cada
uno le haría una pregunta, aquel que descubriera el secreto más suculento
ganaba.
Ya ebrio el oráculo, fue
Apolo quien empezó:
-
Dime, Epimedes, ¿Qué es lo peor que
hicieron los hombres de esta isla desde que vives?
-
En el paraíso de Zeus nunca pasa nada,
pero… No muy lejos en el tiempo, un hombre mató a su hermano por celos y mintió
alegando que fue un accidente.
Apolo
quedó satisfecho y todos bebieron vino. Artemisa fue la siguiente.
-
Dime, Epimedes el que todo lo sabe, ¿Qué
acto innombrable fue el peor cometido por las mujeres del lugar desde que
vives?
-
En el paraíso de Zeus nunca pasa nada,
pero… Una vez un viajero perdido llegó a las costas, y aunque se marchó al día
siguiente, yació con la mujer de un hombre poderoso del lugar que desconoce aún
que el hijo que ama no es suyo.
Artemisa
quedó satisfecha y todos bebieron vino. Atenea era la última.
-
Dime, Epimedes el que siempre contesta,
¿Qué secreto guardas que no quieres revelar a los dioses?
-
Hasta ahora, en el paraíso de Zeus nunca
pasaba nada, pero dice así lo escrito en las estrellas por el Destino:
“De los protegidos e hijos de los dioses,
Comenzará el viaje de muchos.
Solo uno completará el largo camino hasta la muralla de
Poseidón,
Los dioses pelearan por sus hijos,
Solo uno subirá al hueco desde donde lo reclaman las
estrellas.
Tras
el silencio a la revelación, Hermes dio ganadora del juego a Atenea y todos
bebieron.
Pero
se corrió la voz, y como se predijo, los dioses compitieron por sus hijos. Pues
que mayor honor para un padre es que su hijo alcance el más alto de los
honores.
Comienza
así el viaje de los azanidas, que significa “habitantes del paraíso de Zeus”.

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